Solari y Simeone, embajadores del fútbol argentino en España

Tan lejanos y tan cercanos: desde el legendario Alfredo Di Stéfano, el fútbol argentino y el español mantienen unas relaciones estrechas, simbolizadas por la final de la Copa Libertadores el domingo en Madrid y encarnadas hoy día por Santiago Solari y Diego Simeone, entrenadores argentinos de Real Madrid y Atlético.

Internacionales con la Albiceleste, Solari y Simeone fueron jugadores y ahora técnicos en Madrid, donde el domingo River Plate y Boca Juniors se enfrentan en la vuelta de la final de la principal competición de clubes sudamericana.

Su trayectoria resume la proximidad cultural y deportiva entre Madrid y Buenos Aires: los argentinos son los más numerosos entre los jugadores extranjeros de la historia de la Liga con 800 futbolistas, el doble que los brasileños, según un recuento hecho en 2016 por el Centro de Investigaciones Históricas y Estadísticas del Fútbol Español (Cihefe).

De Diego Maradona a Leo Messi, pasando por Jorge Valdano o Mario Kempes, los argentinos han brillado sobre los campos españoles, a imagen del más mítico de ellos: Di Stéfano.

Oriundo de Buenos Aires, tras pasar por River, el delantero acabó siendo el mayor icono del Real Madrid en los años 1950, con el que ganó las cinco primeras ediciones de la Copa de Europa de clubes.

Di Stéfano "fue la conjunción entre la calidad técnica argentina, digamos el gusto técnico, manejo de balón que es muy sudamericano y la intensidad europea, creo que fue una conjunción perfecta entre las dos escuelas", dice a la AFP Alfredo Relaño, director del diario AS y autor de las memorias del mítico delantero.

- 'Soy argentino, bien argentino' -

Si Di Stéfano acabó por elegir la selección española, el joven Messi, cortejado por la 'Roja', eligió la 'Albiceleste'. Lo mismo que Diego Simeone (48 años), pese a los 14 años pasados en España.

"Soy argentino bien argentino, he vivido en España e Italia no me he quedado ni una palabra de español, bien argentino", dijo la semana pasada.

Sin embargo, fue en la Liga española donde Simeone demostró toda su valía. Antiguo jugador del Atlético, dirigió a River Plate (2008) antes de aterrizar en 2011 en el banquillo 'colchonero' junto a su segundo Germán "El Mono" Burgos, conformando el dúo de entrenadores más longevos de los 20 clubes actuales de la Liga.

Ninguna sorpresa para Solari: el 'Atleti' es "probablemente el club más argentino de los españoles no solo por la intensa forma en que sus hinchas viven los partidos y la extrovertida manera de expresar esas pasiones", escribía en 2012 en una de sus apasionantes crónicas redactadas para el diario español El País.

Jugador de River Plate, del Atlético y después del Real Madrid, 'El Indiesito' acabaría quedándose en Madrid, primero como técnico de las categorías inferiores, luego del filial (2016-2018) y por fin del primer equipo blanco desde finales de octubre.

"Soy argentino y soy español, tengo las dos nacionalidades, mi abuela era de Vigo", en Galicia, decía el miércoles Solari.

"En España tiene todo mucha relación con el balón, en Italia tiene todo mucha relación con la táctica (...) En Argentina somos una conjunción de muchas cosas, de lo español, de lo italiano, precisamente porque nuestras raíces vienen de allí", recuerda.

- Emociones que superan al juego -

Tras los incidentes violentos que impidieron la celebración de la final el 24 de noviembre en el estadio Monumental de River Plate, Simeone y Solari mostraron su consternación por el traslado del partido a Madrid, tan perjudicial para la imagen de Argentina.

Los dos técnicos, acostumbrados a los derbis y los clásicos en Liga, saben mejor que nadie lo que representa un "superclásico" entre River Plate y Boca Juniors, "un partido donde, una vez más, las emociones superaron al juego", como lo describió un día Solari.

"Al envoltorio del partido, lo que tanto destaca a este enfrentamiento sobre el resto de derbis en el mundo, lo recuerdo como un vago ruido rítmico de fondo: el tronar del bombo y las banderas agitadas", escribía en 2011 en El País a propósito de su primer Boca-River en 1997.

"Alguna anécdota pintoresca, como la precisión milimétrica con la que los hinchas de Boca calculaban la expectoración de sus mucosidades para cruzarlas exactamente en mi camino mientras me preparaba en el callejón de los palcos", añadía, y 20 años más tarde, la pasión sigue rozando el fanatismo...

GolTV LatinoAmérica

Programación
[email protected]

Ventas Afiliadas
[email protected]