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LA PSICOLOGÍA DEL FÚTBOL

Lo ocurrido en el último “Clásico del Astillero” me hizo reflexionar en la importancia que juega el tema psicológico en el fútbol. Y es que el equipo torero, no pudo recuperarse en la parte psico-emocional luego de la expulsión de su golero y la tempranera desventaja tras la ejecución de un penal que marcó un antes y un después en dicho partido.


Son varios los casos de equipos que han tenido que experimentar situaciones adversas y que no logran salir de ese momento para dar vuelta al resultado. No es suficiente que el Director Técnico ajuste, o intente hacerlo, las líneas de su equipo y modifique jugadores con el fin de cubrir los vacíos que deja un expulsado y la desventaja deportiva que genera uno o más elementos ausentes en el terreno de juego.


Pero también hay varios casos de equipos que se vieron en la adversidad y tuvieron la fuerza psicológica, acompañado por un necesario talento deportivo, para, más allá de la dificultad, vencer los miedos, mantener el equilibrio emocional y demostrar su fortaleza psicológica.


En la Copa de Campeones de Europa de 2005, A.C. Milan y Liverpool disputaron la final de dicho torneo y al primer minuto de juego, Paolo Maldini ponía en ventaja a los italianos y así se mantuvo el primer tiempo hasta casi el final del mismo. Hernán Crespo aumento la ventaja en los últimos 5 minutos de la primera etapa con 2 goles más. No podía terminar peor el primer tiempo para Rafael Benítez, Director Técnico de Liverpool que, cuando pensaba en la charla del entretiempo, de repente debía cambiar su discurso de “solo es un gol” a “nos están goleando, qué hacemos?”


Pero ese era un equipo “mentalmente fuerte”, lleno de talentos, pero también de un trabajo psicológico que les permitió ver en la crisis una oportunidad. En el umbral del segundo tiempo Steven Gerrard y Vladimir Smicer dejaron las cosas 3 a 2 y le daban una esperanza a su equipo y un golpe bajo al rival. En seguida llegó lo impensable. Cuando los hinchas italianos seguían festejando su ventaja, Xabi Alonso logró la igualdad y forzó a definir el partido en tanda de penales. Milan no pudo sobreponerse y falló 3 penales. No fue necesario que Liverpool ejecute su quinto penal, y aunque había fallado uno, el partido terminó con ventaja de los ingleses 3 a 2 en la serie desde el “punto fatídico”.


¿Qué pasó ese día en Estambul? ¿Exceso de confianza de los italianos? ¿Fortaleza mental de los ingleses? Ruud Gullit, ex jugador holandés que pasó por A.C. Milán, en su libro “Cómo leer el fútbol”, considera que es una mezcla de ambas cosas. Y añade que la psicología es un elemento adicional en cualquier actividad humana que, así como puede ser un factor de superación ante la adversidad, también puede ser la barrera entre la gloria y el fracaso.


Muchas veces se cuestiona al Técnico cuando toma decisiones que no resultan. Es muy fácil hablar con el diario del lunes y decir “yo hubiese hecho esto, o lo otro”. Pero es indiscutible que el entrenador intenta recomponer, mover piezas, realizar ajustes tácticos, etc. Pero si eso no va acompañado por el desempeño de quienes están en cancha, todo resulta infructuoso.

Cuando un jugador no logra sobreponerse a los momentos adversos, empieza a perder la cabeza, a cometer infracciones innecesarias, a preocuparse más del rival que de sí mismo, a reclamar al árbitro. Empieza a descontrolarse y contagia a sus compañeros de este mismo sentimiento de frustración e impotencia y de actitudes inadecuadas. Eso deriva en un rendimiento limitado, insuficiente para revertir las cosas.


Es por eso que cada vez se hace más necesaria la presencia de un psicólogo dentro de un equipo. Y digo psicólogo, no motivador, que también es necesario, pero son cosas distintas. Saber manejar la fama, lo mediático, el manejo de su dinero, su cuidado personal, su imagen, será más fácil si existe la orientación adecuada. Y todos esos factores son pequeñas gotas dentro de un vaso que al final se puede llenar de transparente agua o de turbios líquidos. La carrera de un deportista, especialmente en el fútbol, es muy corta, apenas 15 o máximo 20 años. En ese tiempo debe intentar lograr lo que muchos otros profesionales logran en 40 o 50 años.


“La ansiedad y la confianza suelen estar a kilómetros de distancia; sin embargo, en el campo de fútbol se encuentran sorprendentemente cercanas” menciona Gullit en su libro. Y nada más cierto. Emociones, sentimientos, percepciones y talento son parte de un mismo todo. Al final, los futbolistas, antes que eso, son seres humanos y cada cabeza es un mundo.

FABIÁN VIZCAINO