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POCOS GANAN

El fútbol es un deporte que genera espacios de salvación. Para muchos, es la única salida de la pobreza, es la gran posibilidad de cambiar la vida de varias familias. Muchos se quedan con lo que pasa en la cancha, con el gol anotado o el fallado, con la emoción de una victoria o la tristeza de la derrota. Pocos piensan que en el camino hay historias, pocas de gloria, muchas de desilusión. No todos consiguen alcanzar el sueño. 

Les cuento una historia que algún momento describí en otro espacio. Hace unos años visité el complejo de Independiente, en esa época de reportero que tanto disfruté. Después de realizar el trabajo periodístico me detuve en la puerta principal. Era el momento en el que llegaban algunos jóvenes y niños para su entrenamiento. El guardia me confirmó que era normal ver muchos chicos, de los que ya están y de los que llegan a probarse, mezclados en ese sector. 

Tantos rostros y tantas historias. El guardia, nuevamente, hizo un relato sobre un muchacho de 15 años, cuyo nombre no recordaba. Era un chico de Esmeraldas que arribó un día muy temprano y se sentó en la vereda a esperar. Curioso fue ver cómo se acomodaba en un espacio de hierba que adornaba el ingreso. El joven se quedó dormido. Viajó toda la noche y no pudo comer absolutamente nada. Después de una siesta fue interrogado por el encargado de seguridad.

Este muchacho había reunido el dinero justo para el pasaje a Quito. Por eso no pudo probar bocado toda la noche y mucho menos desayunar al llegar. Fue tan mala su suerte que ese día, justo ese día, la categoría en la que debía realizar la prueba no entrenó. Entonces la siguiente pregunta fue ¿qué hacer? Pues el guardia y gente encargada de un pequeño bar que existe en el complejo decidió darle una mano. Le ofrecieron algo de comida y un lugar donde dormir.

Al siguiente día pudo entrenar. Se quedó y parecía que su sueño se cumplía. Sin embargo, cuentan que no duró mucho en la residencia. Tuvo algún problema con otro muchacho y no pudo mantenerse en el equipo. Entonces se repitió la historia inicial. Esta vez tuvo que recolectar dinero para regresar a Esmeraldas.

Nadie supo más sobre él. Solo quedaron el recuerdo de su llegada y la desilusión de su partida. Era uno de tantos que buscaban una oportunidad en medio de esos viajes largos y circunstancias dolorosas. Que nadie se confunda, el fútbol es una actividad en la que los espacios están contados y a la que muchos apuestan, pero pocos ganan.